2 Samuel 22:2-3 – Cántico de liberación de David

Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.

Cántico de liberación de David

Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.

Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;

Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.

Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos.

Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.

Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.

En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.

La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.

Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.

E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.

Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.

Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.

Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.

Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;

Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.

Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.

Envió desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.

Me libró de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.

Me asaltaron en el día de mi quebranto;
Mas Jehová fue mi apoyo,

Y me sacó a lugar espacioso;
Me libró, porque se agradó de mí.

Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.

Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.

Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.

Fui recto para con él,
Y me he guardado de mi maldad;

Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.

Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.

Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y rígido serás para con el perverso.

Porque tú salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.

Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.

– Ad –

Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.

En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.

Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?

Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;

Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas;

Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.

Me diste asimismo el escudo de tu salvación,
Y tu benignidad me ha engrandecido.

Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.

Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,
Y no volveré hasta acabarlos.

Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten;
Caerán debajo de mis pies.

Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de mí,

Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.

Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehová, mas no les oyó.

Como polvo de la tierra los molí;
Como lodo de las calles los pisé y los trituré.

Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me servirá.

Los hijos de extraños se someterán a mí;
Al oír de mí, me obedecerán.

Los extraños se debilitarán,
Y saldrán temblando de sus encierros.

Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.

El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de mí;

El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí;
Me libraste del varón violento.

Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová,
Y cantaré a tu nombre.

El salva gloriosamente a su rey,
Y usa de misericordia para con su ungido,
A David y a su descendencia para siempre.

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